CRÓNICA ESTUDIANTIL: SEGUNDA ASAMBLEA JPEP EN BARQUISIMETO, MARZO

Rafael Hernández M / @sincepto – 11 de marzo de 2012

La luna queda atrás

Se observa, a través del cristal de un bus expreso, cómo una Caracas ajetreada, cerrada en sí misma y su caótico acontecer va quedando atrás. El clima de tensión política se confunde con el habitual clima de estrés que arropa esta ciudad. Ese es el emblema gestual del venezolano de a pie y su vertiginoso ritmo de vida a las 2 de la tarde un 8 de marzo.

A las 6:30 p.m. hay una luna gibada creciente, perlada, que pone la noche como la atmósfera de un lúgubre día encapotado. Está  quedando atrás esa luna y mientras aún faltan unas tres horas para llegar a Barquisimeto, Estado Lara, tres miembros del Movimiento Estudiantil (un caraqueño, un gocho y un aragüeño) comparten conmovedoras anécdotas de las manifestaciones de calle que desde el 12 de febrero se desenvuelven en todo el país.

El aragüeño, Douglas Morillo, estudiante del 8vo semestre de Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Aragua, cuenta su hazaña: cuando ascendió sobre el piquete de la PNB el 12 de febrero. Estuvo una hora apresado en la comisaría Sucre del Municipio Libertador, esposado y cara contra la pared, siendo víctima de intimidación sicológica y verbal porque los policías le insistían que pasaría preso varios días, rodeado de malandros, con su vida en riesgo. Expresa, con la simplicidad que la perspectiva del tiempo aporta en un hecho traumático, que le golpeaban en sitios no visibles como el torso y las piernas.

El estudiante fue liberado como exigencia de los manifestantes que permanecían en la esquina de Monroy, quienes negociaron su liberación a cambio de la disolución de la protesta. Sin embargo, Morillo declaró a la prensa que no fue golpeado para evitar represalias, según hace constancia.

La protesta no se disolvió, resultó muerto Bassil Da Costa un par de horas después de la liberación de Morillo y, como contaban los estudiantes en el bus, qué estremecedor su último post en Facebook:

“Bueno señores este q esta aqui sale a marchar mañana sin miedo de nada con la esperanza de encontrar un futuro mejor”.

“Las anécdotas hacen que el tiempo pase rápido, tanto vivirlas como contarlas”, suelta al aire otro estudiante. Todo en silencio un instante y empiezan a entonar, quizás para abarcar el silencio mortuorio que el post de Bassil impuso en el bus, Rucio Moro de Reinaldo Armas.

La luna en lo alto y desaparece

Un ambiente festivo impera en el Restaurant Martinni, del Hotel Jirahara en Barquisimeto, un grupo de 12 estudiantes cena arroz con pollo y entablan conversaciones de sobremesa, sin embargo, el cansancio ya es evidente y el día siguiente, 9 de marzo, la jornada será muy larga.

Uno de los “manitas blancas”, término acuñado por la PNB para referirse a los manifestantes del Movimiento Estudiantil, se llama Héctor Serpa y cuenta con tres licenciaturas en la UCV y está finalizando la cuarta, Derecho, en convenio con la Universidad de Roma. Cuando son las 9 de la mañana Serpa inaugura el desayuno que nos ofrece el chef Sergio Arango en la Escuela de gastronomía Adelis Sisirucá contando que cuando se encadenó en la sede del CNE (Centro Nacional Electoral) en Caracas, hace exactamente dos años, le cayeron encima varios Guardias Nacionales con cizallas para cortar las cadenas, él subía las manos cuando le intentaban cortar, cuando los guardias subían la herramienta él bajaba la cadena. Así hizo varias veces hasta que, dentro del ajetreo, le volaron un dedo por accidente.

Muestra la cicatriz deshaciéndose en una carcajada mientras el chef Arango reta a Jean Piero Osorio, dirigente estudiantil del estado Táchira, con un pequeño frasco del picante más fuerte del mundo, a que lo deguste en su arepa. Así lo hace, valiéndose de la reputación de aguerrido que precede a los andinos, sin cuidar que se le vaya la mano con la salsa. En efecto, el estudiante dura al menos veinte minutos luchando contra la asfixia y el escozor que le envenena desde los labios hasta el esófago.

10:00 p.m. El grupo de estudiantes empieza a multiplicarse con la llegada de varios vehículos y autobuses en el Hotel Tiffany´s y empieza a correr el rumor de que la Junta se cancelará porque otro grupo aún está en Caracas y han reagendado, unilateralmente, hacer el encuentro en la capital y no en la sede de la UCLA.

Sin embargo ya se cuenta en centenares los asistentes y acuerdan, finalmente, llevarla a cabo en un lugar clandestino.

Parte la caravana de vehículos a las afueras de un Barquisimeto ardiente y calmado. A lo largo del trayecto, sobre todo en el lado este de la ciudad, entre calle y calle se aprecian barricadas o, como los estudiantes han exigido rebautizar estas manifestaciones de calle, Trincheras de la Libertad.

Emerge al final de una calle angosta una monumental casa de color claro, con una fuenta seca en la entrada y en torno a esta se aparcan los vehículos y vuelve a masificarse la presencia de estudiantes.

Sale al encuentro un hombre bajo, de edad avanzada, contextura gruesa y canoso, sin embargo de proyectar una mirada juvenil y cálida, y se identifica como general retirado de las FFAA (Fuerzas Armadas). Anuncia, con un orgullo altivo que origina un estremecimiento colectivo: “Bienvenidos a la Casa de la Conspiración, muchachos. Acá ustedes han venido a escribir historia y en esta casa se han escrito episodios importantes de la de Venezuela. Aquí mismo tuvimos a Hugo Chávez cuando ese hombre se propuso virar el rumbo del país y hoy, muchos años después, vienen ustedes y sean bien recibidos, a volver a cambiar la orientación de un país que ya y para siempre, los necesita como los héroes sobre los cuales reposa la responsabilidad histórica y moral de vencer en esta lucha”.

La ovación es fulminante.

Está a punto de empezar una extenuante jornada de debates, discusiones, exposiciones de altura política e intelectual sin precedentes que duraría hasta muy entrada la noche, cuando el minutero anuncia la primera mitad de las 11 de la mañana.

No hay luna, hay sol

Unos 200 estudiantes se aglomeran por toda la terraza, desde la que una inmensa llanura verde intenso es testigo muda del encuentro. El sol, sin embargo, es recalcitrante en su designio de bañar de luz a un grupo que reúne a un maracucho, un gocho, un llanero y un caraqueño en una exacerbada discusión sobre si hay que radicalizar las protestas o dialogar con el gobierno. Entonces la diversidad de pensamientos, idiosincrasias, culturas, niveles intelectuales, ideologías políticas y maneras de comerse una arepa se entremezclan en este punto mientras, en una sala dispuesta con innumerables sillas, otro debate, el oficial de la Junta, se enciende con la misma esencia de pluralidad.

No obstante y sin excepción, todos los estudiantes coinciden en un punto:

Libertad o nada.

El anfitrión principal es Alvaro Avendaño, un guaro estudiante de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado.

Dimitri Velov, de la ONG Civiles por Venezuela, se mimetiza entre la audiencia joven y expresa lo que, en su opinión, es la postura de la sociedad civil. Velov asegura que el estado Carabobo ha mantenido y mantendrá una actitud combativa para resolver los problemas que azotan a todos los venezolanos y exige un cambio total en lo que implica la forma de hacer gobierno actualmente. “El gobierno nacional tiene que reconocer que aquí hay una crisis política, social y económica” finaliza.

Villca Fernández, consejero de la FCU y C.U. ULA y fundador del movimiento Liberación 23, da las palabras de inicio, soltando tajantes y polémicas declaraciones como: “Nosotros decidimos cuándo se acaba el conflicto y cuándo nos sentamos. Buscamos la salida de este régimen porque es una dictadura, y con las dictaduras no se negocia. Si quieren dialogar (el gobierno de Maduro), nosotros les anunciamos que nuestros voceros serán: Iván Simonovis, Leopoldo López y todos los estudiantes detenidos y aún apresados”.

162 estudiantes dejan constancia de su asistencia, de los cuales unos treinta aproximadamente ejercerán derecho de palabra durante los debates.

Jean Piero Osorio, dirigente estudiantil del Táchira, en su intervención expresa:

“Hay que darle más espacio a las zonas populares, adaptar las protestas a su realidad, porque están esperando ser tomados en cuenta”.

Daniel Álvarez, ex presidente del centro de estudiantes de la USB, aporta:

“Ningún dirigente es el Movimiento Estudiantil, el Movimiento somos todos los estudiantes que estamos en la calle. Caracas está menguando porque no reconoce aún al resto del país y su incendio, tenemos que ponernos a la altura de otros estados. Por qué no estamos dispuestos al diálogo, porque no olvidamos a los caídos”.

Gaby Arellano, consejera universitaria de la ULA y una de las principales voceras del Movimiento, agrega:

“La realidad que vive el país es distinta a la realidad de Caracas. El compañero Juan Requesens es un guabinoso; en la reunión de Mérida lo emplacé a que cumpliera sus compromisos, porque se acordó que las acciones de calle serían lo más propicio en la actualidad y él no ha actuando en consecuencia con el Manifiesto de Mérida. No podemos negociar la voluntad de un pueblo que está contando con nosotros. Tenemos que salir de este sistema político porque o si no, a todos los que estamos acá (estudiantes y jóvenes), nos queda el cementerio o la cárcel, no tenemos otras opciones”.

Los espectadores empiezan a desconcentrarse producto del hambre, dan las 3:30 p.m. y los anfitriones anuncian que la comida está lista.

Centenares de envases metálicos con tapas de anime esperan a los comensales y, para sorpresa de todos, en cada tapa hay un mensaje de apoyo, entusiasmo, motivación hacia los venezolanos. El aliento, no solo es nutritivo, es moral y llena de emoción a la reunión para volver a encender los ánimos.

Siguen algunas intervenciones luego del banquete:

Diputado al consejo legislativo del estado Táchira, Juan Carlos Palencia:

“Hay que hacer una marcha coordinada y sincronizada para las Fiscalías Públicas en todo el país. No le llamemos más guarimbas a las acciones de calle, démosle el nombre de las Trincheras por la Libertad”.

Javier González, estudiante de la UCV:

“Propongo un mensaje de apoyo a los militares detenidos que se negaron a reprimir las manifestaciones. Propongo que hagamos un paro tributario (no pagar más impuestos”.

José Luis Pirela, estudiante de la URBE (Zulia):

“Señores, hay que protestar inteligentemente, vale más un estudiante vivo, luchando, que un estudiante muerto. Hagamos resistencia pacífica con inteligencia. Hay voluntad y hay cojones para establecer esta resistencia, pero hay que saber administrarla. Sigamos en la calle a través de actividades contundentes que cohesionen a toda la población”.

Roderick Navarro, UCV:

“El 12 de marzo marcharemos cambiando la bandera de la esclavitud, por la bandera de la libertad. Todo lo que estamos haciendo responde a nuestro derecho natural a rebelarnos ante un sistema que nos está oprimiendo”.

Jesús Hermoso, militante de Bandera Roja:

“Debemos propiciar un escenario que nos permita unidad, no uno que nos conduzca a una ruptura y por lo tanto a una derrota. El Movimiento estudiantil tiene que construir la unidad principalmente”.

El tiempo, sin embargo de haber contado las 9:30 p.m. y la evidencia del cansancio impera, ha pasado rápido y se anuncia la primera lectura del Manifiesto de Lara y la agenda de acciones de protesta a nivel nacional. Aun así, no es sino hasta pasada la medianoche cuando termina de ajustarse y acordarse entre todos los asistentes una versión final lista para difundirse públicamente. La fatiga es total, pero un rayo de energía infunde en el Movimiento Estudiantil ganas de festejar el cierre de la jornada, porque se hace eco en una voz joven un comunicado que engloba el sentimiento del país entero.

La luna en el horizonte

El Manifiesto está listo y dispuesto a inyectar una dosis vital de entusiasmo en el Movimiento Estudiantil.

Una señora cincuentenaria en un vehículo azul se detiene al lado de un grupo de estudiantes en la puerta de la casa de la que empiezan a salir los integrantes de la Junta Patriótica Estudiantil y Popular.

“Muchachos, móntense, yo los llevo”, ofrece. Y a la salida de la urbanización, como el norte en una brújula, una gigantesca luna plateada y brillante reposa sobre la línea del horizonte, imponente imanta a los vehículos y establece su trayectoria, que empieza ahí y termina en los cuatro rincones del territorio nacional.

MANIFIESTO DE LARA DEL 9 DE MARZO DEL 2014

JUNTA PATRIÓTICA ESTUDIANTIL Y POPULAR

Tras 33 días de conflicto, ha habido 1476 detenidos, 375 heridos, 33 torturados y 22 venezolanos muertos. Esto es producto de la agresión y el ataque de los colectivos paramilitares frente a la mirada cómplice de la Guardia Nacional.

No es que nos van a matar, nos están matando. No es que nos van a empobrecer, ya nos han empobrecido. No es que nos quieren esclavizar, es que ya están haciéndonos esclavos de este sistema político.

El pueblo unido perdió el miedo.

Tenemos la obligación moral de defender nuestra dignidad y por eso es legítima nuestra presencia en la calle. No hay duda de que los violentos están en el poder. En ese sentido, ratificamos la protección ciudadana mediante las Trincheras de la Libertad en nuestros pueblos y ciudades, es necesario fortalecerlas y organizarlas. Mientras más vehemente es la represión más nos dan la razón. Si el régimen no pide permiso para agredir a nuestras familias ni para asesinar a nuestros compañeros, nosotros no pediremos permiso para evitar la destrucción del país.

Los jóvenes definieron el destino de la República hace 200 años. En aquella época, Boves y sus hordas violaban y asesinaban al pueblo; Ribas y los jóvenes que vencieron en La Victoria inspiran nuestro más sincero amor por Venezuela. Hoy, con nuestra histórica exigencia, justa y patriótica, estamos definiendo nuevamente el destino de nuestro país.

El régimen desconoce la dignidad del pueblo venezolano, por eso es nuestro legítimo derecho a seguir en la lucha.

Estamos sacrificando nuestro presente, porque queremos un futuro libre para nuestro pueblo. Por eso, esta protesta representa la reserva moral de la nación. Le han arrebatado la vida a algunos compañeros luchando por la libertad y la soberanía de Venezuela.

La resistencia ha obtenido victorias. Hemos logrado acabar con la polarización de la sociedad; nos hemos colocado todos juntos del lado correcto de la historia, pues estamos luchando por lo que es justo para todos. Hemos quitado el velo democrático a la dictadura, demostrando al mundo que no existe un Estado de Derecho.

Somos más fuertes que el régimen. Nuestras ideas son a prueba de balas.

Seguimos exigiendo la libertad de nuestros detenidos, la libertad plena de los que tienen régimen de presentación, el regreso de los exiliados y la justicia para los caídos. Mantenemos nuestra postura: no hay condiciones para el diálogo. El pueblo venezolano sabe que para solucionar los problemas del país, es necesario cambiar de raíz este sistema político.

Insistimos en el cambio inminente y necesario del sistema político, pues ha confiscado la libertad y la justicia. En la constitución están establecidos los mecanismos para restituir el hilo constitucional, no estamos exigiendo nada desconocido. El régimen no quiere desmontar a sus grupos armados (paramilitares), no respeta los Derechos Humanos del pueblo, no quiere respetar la libertad de expresión, no quiere hacer avanzar al país, desmejora las condiciones laborales de los trabajadores y no quiere, en definitiva, que seamos libres.

Convocamos a todos los sectores de la sociedad a marchar con nosotros en esta lucha, para devolverle la Libertad y Soberanía a Venezuela, a través de la conformación de asambleas populares como parte de la construcción de una nueva fuerza social. Para alcanzar los objetivos se requiere y la integración en acción y compromiso de todos los ciudadanos. La calle no la vamos a dejar: no obedecemos a quienes quieren colaborar con el régimen.

Le decimos a la Fuerza Armada: nosotros somos el pueblo, ustedes tienen el deber de defendernos. En Venezuela hay militares detenidos en los calabozos de los cuartees por negarse a cumplir una orden que condiciona su ética a la dictadura, se han negado a reprimir al pueblo en su justa protesta. Esto es muestra de que en los cuarteles hay militares institucionalistas. Asimismo, rechazamos cualquier injerencia extranjera dentro de nuestras instituciones y, especialmente, en la solución de este conflicto.

Venezolanos,

Estamos haciendo lo que dictan nuestros principios y valores. Este régimen tiene que salir del poder y no vamos a renunciar en nombre de nuestros caídos. La Patria nos parió para defenderla y los héroes de esta época no la vamos a defraudar. El pueblo está cansado de los políticos que trafican con su esperanza y nosotros hacemos justicia con nuestra protesta: la libertad ha purificado  a nuestra sociedad desnudando a los decadentes, colocándolos al descubierto. Aquí sabemos quiénes son los que están con el pueblo y quiénes no. Los problemas no tienen color político, hay que seguir en la calle, pues necesario es vencer.

Libertad o Nada.

Publicado en Atodomomento.com

 

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