LA TORRE DE DAVID COMO NUNCA LA VISTE: DESDE SUS HABITANTES

 

El último censo que se realizó para determinar la cantidad de habitantes de la Torre de David contó 1.156 familias. Todas ellas adaptaron improvisadamente las otrora oficinas para erigir pequeños apartamentos que albergaban en muchos casos más de 10 personas, confinadas en espacios de no más de 20 metros cuadrados.

El agua potable llegaba cada dos meses, no había ductos para desechos domésticos y en los primeros 7 pisos había talleres mecánicos. En el resto de los pisos, muchas familias montaban tarantines, comercios, bodegas, peluquerías y tiendas.

Si bien al inicio de la invasión, año 2007, la Torre se plagó de delincuentes y drogadictos, eventualmente fueron desplazados por familias que se organizaron e integraron una comunidad pacífica y cordial, bajo el liderazgo de un pastor evangélico, Alexander Daza, quien incluso tenía un templo donde predicaba su religión.

El gobierno venezolano, bajo la dirección del ministro de estado para la Transformación de Caracas, Ernesto Villegas, había declarado que “solo un gobierno de derecha desalojaría la Torre”. No obstante, dos meses después de dicha declaración, anunció el desalojo de la Torre de David.

Las familias, inicialmente han venido siendo reubicadas en la Ciudad Zamora de Valles del Tuy, a 10 minutos de la población de Cúa y a 50 minutos de Caracas.

Tres semanas después de iniciarse el desalojo, ya han sacado el 25% de la población de la Torre.


Este es una crónica de la mudanza de una familia, publicada el 3 de agosto en Últimas Noticias:

Rafael A. Hernández. Nubia La Cruz conversa en el piso 27 de la Torre de David, mientras el fuerte viento hace que la abrumadora lluvia caiga diagonalmente.

 

“Hace dos semanas empecé a escuchar del traslado“, exclama Nubia, con un formalismo esmerado al hablar. Explica que hace dos días los rumores se concretaron: se mudarían a Ciudad Zamora (Valles del Tuy) a un conjunto de “soluciones habitacionales” de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

 

Nubia observa con cierto pudor las paredes de ladrillo salpicadas de cemento gris, de un menudo espacio adaptado, hace cuatro años, como apartamento, con tres pequeñas habitaciones y un baño al lado de la puerta de la casa que da a los pasillos del edificio.

 

“Empezó el corre-corre buscando cajas para empacar y pedir permiso en el trabajo (empleada doméstica). Me preocupa el colegio de dos de mis hijos y mis nietos, porque ¿cómo los cuidaremos cuando salgan a las doce?”, dice Nubia, observando a sus dos hijos menores, de 8 y 9 años, mientras juegan con un guante de boxeo, sumergidos en el pueril placer de ser “Morochito” ensalzando al país con un oro en los Juegos Olímpicos del 68.

 

Nubia tiene otros dos hijos mayores. Cada uno tiene una esposa y un hijo. En total, sumando a su pareja, las tres familias cuentan 13 personas más un perro, un gato y dos periquitos, confinados a vivir en el pequeño apartamento 19.

 

Relata, ya casi para finalizar su estadía en la Torre, que cuatro años atrás se mudó del barrio Unión de Petare. Posa su mano derecha sobre la rodilla, en la misma que sufre (detectado a raíz de la subida y bajada diaria de 27 pisos) una avanzada descalcificación ósea a sus 42 años.

 

Lo que fue y lo que es. Desde inicios de siglo la Torre yacía bajo una sombría reputación, cualquiera podía invadirla. Además, la invasión de familias sin hogar se plagó de hampa común y drogadictos. Sin embargo, al pasar de los años la comunidad se organizó y los expulsó.

 

Así, eventualmente el intimidante estruendo de los paneles de vidrio cayendo desde los pisos más altos de la Torre fue sustituido por el incesante murmullo de las 1.156 familias en plena rutina de vida.

 

Aquellos que viven en los pisos más altos suelen hacer una breve parada en el piso 17 para recobrar el aliento, refrescarse en las ventas de bebidas y luego prosiguen la subida. Es casi seguro que en cada piso retumben en los oídos los estridentes vatios del reguetón o la salsa de moda a todo volumen y, en las carteleras, usualmente hay un póster de Chávez.

 

El pastor evangélico Alexander Daza es el último líder de la Torre antes del traslado y fue el pionero de la integración que alcanzaron. A partir de 2007 organizaron la comunidad, que llegó a contar con espacios deportivos, iglesia, peluquerías, quioscos, bodegas y lograron una evidente integración comunitaria. De hecho, Nubia cuenta que mientras vivió ahí sólo una vez algún extraño robó un celular a su hijo menor.

 

Arrecia la lluvia y uno de sus hijos cierra la puerta del apartamento. Dos lúgubres bombillas apenas iluminan todo el espacio. Pero la sombra no amaina el chispazo de esperanza en los ojos de Nubia al conjeturar cómo podría cambiar su situación. A pesar de ello, señala otra preocupación: no saber quiénes serán sus nuevos vecinos.

 

La vida cambia de lugar. Róger Posso, el hijo mayor de Nubia, tiene una mirada que pasea en asombro, premura y expectativa. Se acerca, ha vuelto luego de que hace 20 minutos se perdió en el trajín que lleva y trae al gentío a través de las escaleras del gigante arquitectónico.

 

-¿Qué piensas de la mudanza?- le pregunto.

 

“La lejanía me preocupa. Empiezo a trabajar a las 7 am en una obra, de ahí voy a la Misión Ribas, donde curso tercer año de bachillerato y salgo a las 9. Entonces no sé cómo cuadraré el tiempo. Pero, igual estoy muy agradecido porque podremos mudarnos de acá. Aunque hubiese preferido que nos reubicaran por La Guaira”.

 

Al otro lado de la mudanza. Lourdes Soto trabaja de asistenta en una ferretería en el Centro Comercial El Colonial, Cúa (Mir). Es una morena dicharachera de carnes prominentes y grandes labios rojos. Libera la amargura por los foráneos que, según le confesó un policía, se trata de “puro malandro”. Me contó su experiencia.

 

La mayoría es gente de bien. Entre los vecinos se organizaron para colaborarse con la mudanza. Temían por no conocer Ciudad Zamora, pero los organizaron según venían así que al final, y frente a la alternativa de quedar sin nada, aceptaron la reubicación.

 

El calor del (nuevo) hogar. A la una de la tarde tenían cuatro cajas embaladas. Empacaron hasta las 7 de la noche y empezaron a bajar las cajas hasta el piso 10, donde los relevaban un grupo de militares para montarlas en camiones.

 

Terminaron de cargar a medianoche. A las 7 de la mañana salieron y, pasadas las 2 de la tarde, recibieron las llaves: un apartamento para Nubia y dos de sus hijos. Otro para la familia de Roger y uno más para su otro hijo.

 

Llegaron y no hubo agua al menos por dos días. Están a 10 minutos del pueblo de Cúa, donde pueden abastecerse de alimentos y enseres. Es un inmenso terreno con edificaciones de colores pasteles, bajo el efecto de un calor fatigoso. Como en la Torre, algunos vecinos montaron quioscos de refrescos, tarantines de frutas y, en algunas ventanas, avisos que anuncian dulces o productos higiénicos.

 

Le pregunto a Nubia cómo fue la entrega, si tiene título de propiedad o algún documento. “No, sólo una constancia de entrega de las llaves”. Muestra una mirada de preocupación, “mañana me acercaré al consejo comunal a preguntar”.

 

Niños juegan en la terraza del piso 27 de la Torre de David, protegidos por una endeble baranda
Niños juegan en la terraza del piso 27 de la Torre de David, protegidos por una endeble baranda
A un vecino huraño y hostil lo apodaron "perro bravo" y le grafitearon su puerta
A un vecino huraño y hostil lo apodaron “perro bravo” y le grafitearon su puerta
Los niños juegan en los pasillos de la Torre de David mientras esperan que inicie el desalojo
Los niños juegan en los pasillos de la Torre de David mientras esperan que inicie el desalojo
Prácticamente todos los habitantes de la Torre de David apoyan sin seguidores de Chávez
Prácticamente todos los habitantes de la Torre de David son seguidores de Chávez
A falta de conductos para los desechos, los habitantes lanzaban la basura hacia abajo por las escaleras y ventanas
A falta de conductos para los desechos, los habitantes lanzaban la basura hacia abajo por las escaleras y ventanas
Muchos estaban reacios al desalojo, pero frente a la alternativa de quedar en la calle aceptaron resueltos
Muchos estaban reacios al desalojo, pero frente a la alternativa de quedar en la calle aceptaron resueltos
Una niña toca su flauta mientras se desenvuelve el desalojo de la Torre de David
Una niña toca su flauta mientras se desenvuelve el desalojo de la Torre de David
Una familia de tres mujeres, confinadas a vivir en un espacio de 3 metros cuadrados, sobre una cloaca humeante de desechos humanos
Una familia de tres mujeres, confinadas a vivir en un espacio de 3 metros cuadrados, sobre una cloaca humeante de desechos humanos
Las áreas construidas para oficinas fueron adaptadas improvisadamente para albergar familias
Las áreas construidas para oficinas fueron adaptadas improvisadamente para albergar familias
La Torre de David tiene 4 torres internas, de las cuales solo una llegó a construirse por completo
La Torre de David tiene 4 torres internas, de las cuales solo una llegó a construirse por completo
Una mujer posa mientras espera la orden para bajar sus cajas e iniciar el desalojo
Una mujer posa mientras espera la orden para bajar sus cajas e iniciar el desalojo
Habitantes de la Torre de David desinstalan antenas de T.V. para llevárselas a su nueva vivienda
Habitantes de la Torre de David desinstalan antenas de T.V. para llevárselas a su nueva vivienda
La Torre de David tiene 47 pisos, de los cuales sólo 27 se llegaron a habitar
La Torre de David tiene 47 pisos, de los cuales sólo 27 se llegaron a habitar
Roger trabaja y estudia, además vive desde hace 4 años en la Torre de David
Roger trabaja y estudia, además vive desde hace 4 años en la Torre de David
Roger tiene una hija y una esposa que recibirán una vivienda en la Ciudad Zamora
Roger tiene una hija y una esposa que recibirán una vivienda en la Ciudad Zamora
Un joven de 20 años empaca sus cosas antes de empezar la mudanza
Un joven de 20 años empaca sus cosas antes de empezar la mudanza
Una mujer asoma su bebé por la terraza desde el piso 27 de la Torre de David
Una mujer asoma su bebé por la terraza desde el piso 27 de la Torre de David
El servicio de agua llegaba cada dos meses, por lo que los habitantes de la Torre de David tenían tanques de almacenaje
El servicio de agua llegaba cada dos meses, por lo que los habitantes de la Torre de David tenían tanques de almacenaje
Niños juegan y posan en la baranda del piso 27 de la Torre de David
Niños juegan y posan en la baranda del piso 27 de la Torre de David
Un hombre ve la T.V. mientras espera la orden para bajar sus escasos enseres desde piso 25
Un hombre ve la T.V. mientras espera la orden para bajar sus escasos enseres desde piso 25
Un apartamento en la Torre de David forrado de afiches pro Chávez
Un apartamento en la Torre de David forrado de afiches pro Chávez
Una mujer etiqueta sus cajas para la mudanza, el gobierno proveyó los camiones para el traslado
Una mujer etiqueta sus cajas para la mudanza, el gobierno proveyó los camiones para el traslado
Las paredes son de ladrillos salpicado con cemento
Las paredes son de ladrillos salpicado con cemento
Roger vive en el piso 27 con otras 12 personas en un menudo apartamento
Roger vive en el piso 27 con otras 12 personas en un menudo apartamento
Nubia y sus hijos escogen qué se llevarán a su nueva vivienda y qué botarán
Nubia y sus hijos escogen qué se llevarán a su nueva vivienda y qué botarán
Un niño juega con un billete gigante mientras espera la hora de desalojar la Torre de David
Un niño juega con un billete gigante mientras espera la hora de desalojar la Torre de David
Nubia empaca sus enseres para mudarse ese mismo día, fue notificada del desalojo el día anterior
Nubia empaca sus enseres para mudarse ese mismo día, fue notificada del desalojo el día anterior
Dos cuñadas que viven en el mismo apartamento del piso 27 etiquetan las cajas de la mudanza de Torre de David a Ciudad Zamora
Dos cuñadas que viven en el mismo apartamento del piso 27 etiquetan las cajas de la mudanza de Torre de David a Ciudad Zamora

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