Escuela Solidaria: la iniciativa de la gobernación de Miranda para atender el hambre infantil en las vacaciones. Sondearon y descubrieron que más de la mitad de los alumnos se van a dormir con hambre. Que el 26% come solo dos veces al día. Agradecimientos de esta terrible situación a la “Revolución bonita del vivir viviendo para la máxima felicidad del pueblo”.

 

A 15 años de la tragedia, la comunidad ha visto cómo el olvido los envolvió Hay un botadero de desechos donde aún reposan cadáveres y ruinas   Rafael Hernández / Carmen de Uria-. Si en algún lugar de Venezuela la naturaleza afincó su inconmensurable poderío fue en Carmen de Uria. Una genuina tormenta lustral que, según testimonio de la comunidad sobreviviente, incluso hizo emerger de la tierra piedras de oro.   Corría el año 1999 y un flamante nuevo presidente, Hugo Chávez, personificaba a Bolívar en su estrafalario discurso. El 15 de diciembre el mandatario, bajo un hechizo de soberbia citó al Libertador: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, en cadena nacional de radio y televisión. El común denominador de la sociedad puso el irrefrenable poder en sus manos y vaya que se le puso a prueba; entre 700 y 30.000 muertos (según diversas fuentes, ninguna oficial hasta nuestros días) hubo como consecuencia de una serie de fuertes lluvias, deslaves y corrimientos de tierra en la costa del estado Vargas, a una hora de la capital, Caracas.   Dicho poder se sacralizó con el devenir y han pasado 15 años de la Tragedia de Vargas, tiempo suficiente para hacerle una pregunta a ese poder: ¿Qué terminó sucediendo en la zona? Esto:   Carmen de Uria está custodiada y clausurada por herméticos funcionarios de la Guardia del pueblo, pero Rafael, un señor cincuentón que vive a los predios del puente por el que debajo habría de pasar el río Uria (hoy seco), se queja señalando que ellos sienten que son “el pueblo de la guardia”, porque viven a la merced de sus designios, frente a la impasibilidad de su indiferencia y hasta tienen que “pedirles permiso para tirar una tubería y abastecernos de agua cuidando que a ellos no les falte. Igual con la electricidad”.   Entrar a la zona por la vía está negado. Hay que colarse para llegar a la comunidad.   Un kilómetro de calles envueltas por gruesos matorrales que han ido ganando su terreno con los años. Pero aún no han terminado de enterrar grandes lotes de escombros y las ruinas de las casas. Luego del trayecto, el cual es recorrido constantemente por camiones de desechos que a su paso dejan una espesa estela de polvo, está el relleno: un vertedero de basura y chatarra que ha elevado el nivel del suelo por lo menos tres metros.   Ahí está, con la mirada colgada en el horizonte y en la añoranza, Ángel Custodio Díaz, ávido por contar su historia:   El Conuco   “Tengo 54 años de vida y los mismos viviendo acá – él es uno de los veinte habitantes que aún quedan en Carmen de Uria – pasó la tragedia, la sobrevivimos y fuimos testigos de cuanta promesa de arreglo pudiera haber. Pero al final esto que ves es lo que quedó del pueblo – extiende su brazo señalando los límites del relleno sanitario principal – esto estaba lleno de casas y se derrumbaron todas, aquí donde estamos parados todavía debe haber muertos, pero al fondo de la tierra. Entonces, mis hermanos y yo, tomamos el terreno para volverlo un conuco donde sembrábamos plátano, yuca, mango y cambur para nuestro consumo y para venderlo, por supuesto. Pero un día empezaron a llegar camiones y a lanzar basura en el conuco. El día siguiente igual y el que vino después también. Así, desde hace al menos dos años, terminaron convirtiendo todo esto en un gran botadero de basura”.   Sostiene que las autoridades nunca le pidieron permiso a la comunidad, ni les extendieron explicaciones. Cuando las buscaron, su intención se estrelló contra el hermetismo pasivo – agresivo de la Guardia Nacional Bolivariana.   A unos 200 metros del vertedero de desechos empieza una breve pero empinada calle donde se encuentran las últimas 6 casas de Carmen de Uria que aún están habitadas.   Teófila   Ahí vive Teófila Rosas Díaz, de 83 años pero como quien tuviera quince, explica que intuía nuestra llegada “porque en esta época del años siempre vienen a preguntar”. Se ríe desbordando puerilidad.   “Nosotros sí, vivimos la tragedia y bueno, a mucha gente le dieron casa, pero nosotros no queríamos, ni queremos, irnos porque acá está nuestra vida y queríamos que se recuperara nuestro hogar. Ahí teníamos un conuco para sembrar, yo tengo mis gallinas y mi jardincito donde siembro hojas de té, orégano orejón, sábila y mis flores. Aquí mira como pega la brisita, es tranquilo. Sí, nos falta la luz muchas veces, hay que reinstalar las tuberías de agua cada cierto tiempo porque nos las quiebran, pero igual somos felices aquí”, explica risueña y, antes de la despedida, nos ofrece un vaso de agua pura de manantial.   El pozo negro   El agua está templada, es cristalina y sin sabor. “Acá vinieron he hicieron unos estudios en el Pozo Negro, y descubrieron que era de agua pura 100% libre de tóxicos porque emerge de la roca”, explica Teófila.   En efecto, el agua emerge de una laja. Pertenece a un manantial transparente y frío cautivo entre el nido de basura y escombros, sorprendentemente aún impoluto. Está escondido a plena vista, porque la enredadera de monte y las grandes barreras de desechos y chatarra lo ocultan muy bien.   La iglesia   La misma calle que conduce a la entrada del pozo sigue río abajo y lleva a la iglesia del pueblo, recuperada gracias a la intransigencia de la comunidad, renuente a perder su pueblo. Sin embargo, conserva el mismo cristo crucificado que sobrevivió la tragedia con sólo una herida: perdió el brazo derecho. Permanece empalmado detrás del altar y lo rodean pancartas que exigen respeto a la memoria y el recuerdo de Carmen de Uria, rechazan el derrumbamiento de la iglesia y la clausura definitiva del pueblo.   No obstante, el vertedero de basura se ha extendido como una metástasis y el templo está rodeado de chatarras oxidadas, basura doméstica y desechos de construcción como vigas, cerámicas, bloques y latas de pintura.   La comunidad coincide en que el pueblo debiera convertirse en un parque memorial en honor a las víctimas y sospecha inequívocamente que una fuerte lluvia arrasará con el kilométrico relleno sanitario y lo deslizará hasta la carretera que bordea la costa.   Lo que fue Carmen de Uria sigue enterrándose por el crecimiento de la vegetación y es tragada arrolladoramente por la basura y la indiferencia gubernamental frente a los fallecidos y sobrevivientes de la localidad.

Escrito para NTN24

Una familia de 20 indígenas han sido desplazados, según afirman, por acciones de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Apure, luego de San Cristóbal y ahora viven a la intemperie, a 20 metros del Puente Internacional Simón Bolívar que atraviesa la frontera con Colombia. Esta es su historia:

Declaran que son presas del pánico y la violencia desatada en las zonas fronterizas.

Ayuden a difundir este reportaje gráfico, para que estas víctimas tengan una oportunidad de vivir sin miedo y con dignidad. #elnacionalweb @elnacionalweb @photooftheday#photooftheday #photojournalism @igersvzla#igersvzla @photoblipoint #photoblipoint #igers #photo

 

http://instagram.com/sincepto

 

 El cacique de la Tribu, silente y ensimismado, observa sin asombro pero con mucho dolor acumulado en la mirada
El cacique de la Tribu, silente y ensimismado, observa sin asombro pero con mucho dolor acumulado en la mirada
declaran que son presas del pánico y la violencia desatada de las Fanb
declaran que son presas del pánico y la violencia desatada de las zonas fronterizas
los niños juegan con cualquier cosa que encuentran, su imaginación es más poderosa que la miseria
los niños juegan con cualquier cosa que encuentran, su imaginación es más poderosa que la miseria
 Cazan cualquier animal foráneo para comer: una rata, un perro, un gato, un chivo extraviado. Cuando tienen suerte y les cae alguna plata de la caridad, compran papas y pellejo de pollo
Cazan cualquier animal foráneo para comer: una rata, un perro, un gato, un chivo extraviado. Cuando tienen suerte y les cae alguna plata de la caridad, compran papas y pellejo de pollo
 Los niños, 6 en total, juegan entre ellos con cualquier objeto, porque el poder de su pureza sigue intacto ante la injusticia
Los niños, 6 en total, juegan entre ellos con cualquier objeto, porque el poder de su pureza sigue intacto ante la injusticia
 Esta pequeña està construyendo una trampa para cazar animales, para ella pràcticamente un juego inocente que sobrepasa las tradiciones de su tribu por el contexto
Esta pequeña està construyendo una trampa para cazar animales, para ella pràcticamente un juego inocente que sobrepasa las tradiciones de su tribu por el contexto
Duermen desprotegidos bajo el azote del clima. Apenas un matorral de altas ramas los separa de la lluvia o el sol
Duermen desprotegidos bajo el azote del clima. Apenas un matorral de altas ramas los separa de la lluvia o el sol
Estas son las "paredes" que los guarnecen. Ayuden a difundir este reportaje gráfico, para que estas víctimas tengan una oportunidad de vivir sin miedo y con dignidad
Estas son las “paredes” que los guarnecen. Ayuden a difundir este reportaje gráfico, para que estas víctimas tengan una oportunidad de vivir sin miedo y con dignidad
Un niño intenta arman un pagapayo con palos, una bolsa negra de basura y un mecate
Un niño intenta arman un pagapayo con palos, una bolsa negra de basura y un mecate
 El cacique de esa tribu está derrotado bajo el alcoholismo y sufre de una avanzada infección dérmica que no le permite sostenerse en pie
El cacique de esa tribu está derrotado bajo el alcoholismo y sufre de una avanzada infección dérmica que no le permite sostenerse en pie
 Él es Carlos Cruz, líder ahora de la tribu. Habla invadido de pánico y suplica cualquier ayuda para dignificar a su familia
Él es Carlos Cruz, líder ahora de la tribu. Habla invadido de pánico y suplica cualquier ayuda para dignificar a su familia
 Ya está casi listo el papagayo, a través del cual surcará los cielos fronterizos para escapar de esa inefable realidad
Ya está casi listo el papagayo, a través del cual surcará los cielos fronterizos para escapar de esa inefable realidad
Una mujer de la tribu toma una siesta, totalmente desconectada de lo que pasa a su alrededor
Una mujer de la tribu toma una siesta, totalmente desconectada de lo que pasa a su alrededor
Él es Cristian, hermano de Carlos. Alprincipio esquivo y violento quería que me fuera. Solo accedió a mi presencia cuando le di mi càmara y me fotofrafió, luego le devolví el favor
Él es Cristian, hermano de Carlos. Alprincipio esquivo y violento quería que me fuera. Solo accedió a mi presencia cuando le di mi càmara y me fotofrafió, luego le devolví el favor
 Esta es la foto que me hizo Cristian. Ayuden a difundir este reportaje gráfico, para que estas víctimas tengan una oportunidad de vivir sin miedo y con dignidad
Esta es la foto que me hizo Cristian. Ayuden a difundir este reportaje gráfico, para que estas víctimas tengan una oportunidad de vivir sin miedo y con dignidad
Esta es la entrada al sitio donde invadieron y se establecieron. Queda por un lado a 20 mts del paso fronterizo y por el otro muy cerca de un campamento del ejército venezolano
Esta es la entrada al sitio donde invadieron y se establecieron. Queda por un lado a 20 mts del paso fronterizo y por el otro muy cerca de un campamento del ejército venezolano

Un estridente redoble de piedras contra metal era el tenso preámbulo: enardecidos protestantes defienden su voz electoral. Los decibeles de la percusión se elevaban, simultáneos a los frenéticos latidos.

Tiembla el asfalto, se agitan sudor y sangre.

La Guardia Nacional impide el paso de la manifestación hacia la autopista Francisco Fajardo. Más hilos de humo tóxico surgen de la ahora mancha verde oliva. Estudiantes y jóvenes se protegen con trapos avinagrados.

Metáfora de la terquedad eterna, de la marea que se aferra a su espacio, los que fueron con la ofrenda de voluntad a reclamar el derecho a ser libres, vuelven frente a la barrera militar, vitoreando un breve pero contundente grito: ¡Paz!

Publicado en la edición 251 de la Revista Exceso

Hay Festival es un encuentro anual que se realiza para congregar importantes escritores, periodistas, cineastas y músicos de toda la orbe. En esta ocasión tuvo lugar en Cartagena de Indias, Colombia. Fue posible disfrutar de conversaciones, conferencias, ruedas de prensa y encuentros con importantes intelectuales, como el periodista Jon Lee Anderson, la bloguera cubana Yoani Sánchez, las escritoras Rosa Montero, Laura Restrepo, Piedad Bonnett, el escritor Ricardo Piglia ,el actor Gael García Bernal, los músicos Rodrigo Rodríguez y Alfonso Pacheco, entre muchos otros.