El diálogo: crónica de una muerte anunciada

Por primera vez en la historia (breve) del parlamento de mayoría opositora y probablemente también por última vez, ambas facciones (antagónicas) del universo político venezolano, Psuv y MUD, no solo se hicieron mutuo quórum, sino que aprobaron un acuerdo:

El pasado 1 de noviembre acordaron “diferir” los puntos del orden del día de la Asamblea Nacional (AN):

– Comparecencia del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

– Presentación de varios hechos que configuran ruptura del orden establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

La aprobación fue unánime.

A partir de entonces, y de forma inverosímilmente efímera, una atmósfera de reconciliación embriagó al Parlamento: oficialmente y efectivamente se podía palpar el diálogo nacional al que acordaron asistir ambas partes, bajo la tutela de Unasur, los expresidentes Martín Torrijos y José Luis Zapatero y El Vaticano.

¿Por qué efímera?

Minutos antes de la siguiente declaración, levantando su mano y acordando el diferimiento, el “Bloque de la Patria” reconocía la autoridad y legalidad de la asamblea nacional de la que forma parte.

Sin embargo, el jefe de la bancada, el diputado Héctor Rodríguez, declaró al país:

“Hoy, la Asamblea Nacional ha decidido posponer un punto que a todas luces es inconstitucional (…) primero por la situación de desacato en la que se encuentra la AN. Hasta que no acate las decisiones, las sentencias, hasta que no reconozca el resto de los poderes (públicos de la república venezolana) que están en esta Constitución, ninguno de sus actos van a ser válidos”.

Hizo, el diputado Rodríguez, también referencia a las dos estrategias nucleares que la MUD emprendió para contrarrestar la ruptura del hilo constitucional a nombre del presidente Maduro, que había denunciado apenas días antes: el “juicio político” y el “abandono del cargo”. Ambas figuras sin eficacia directa con respecto a la destitución del Primer Mandatario.

Así se atomizaban los aires de reconciliación y diálogo a los predios de la AN.

Horas antes un rumor corría con fuerza, de boca en boca, entre periodistas, por los pasillos del Palacio Federal Legislativo: la liberación masiva de presos políticos como parte de un supuesto acuerdo entre el gobierno y la oposición.

Se hablaba desde la liberación de 60 hasta, incluso, de todos ellos.

El rumor nunca se concretó.

La MUD suspendió (casi en simultáneo con la sesión parlamentaria) una movilización  hacia el Palacio de Miraflores donde tenían pautado entregar el veredicto del “juicio político” que le haría la AN al presidente Maduro.

¿Y el diálogo?

Se acordaron 4 temáticas al inicio de este, sucedido en el Museo Alejandro Otero, el pasado 31 de octubre, con presencia del presidente Maduro, el alcalde Jorge Rodríguez, el diputado Elías Jaua y el exembajador ante la OEA, Roy Chaderton, por parte gubernamental. Por parte opositora: el alcalde Carlos Ocariz, el secretario de la MUD, Chuo Torrealba y el diputado Timoteo Zambrano.

– Paz, respeto al Estado de Derecho y a la Soberanía Nacional.

– Verdad, Justicia, Derechos Humanos, Reparación de Víctimas y Reconciliación.

– Económico – Social.

– Generación de Confianza y Cronograma Electoral.

Las expectativas de la MUD, en síntesis, fueron condicionar su presencia a la liberación de presos políticos y fijación de fecha electoral.

Ninguna ha sido consumada para la fecha.

Julio Borges, diputado a la AN por la MUD, durante el acto de diferimiento: “Hemos planteado al Vaticano la libertad de presos políticos, un nuevo CNE y adelantar elecciones presidenciales”.

Lo anterior, solo “por unos días”.

La presión opositora de manifestación de calle y forcejeo legislativo cedió prácticamente en su totalidad.

Ninguna de sus expectativas ha sido cumplida ni se prevé que así lo sea.

De hecho, el mismo día del diferimiento parlamentario, el presidente Maduro calificó de “grupo terrorista” al partido político Voluntad Popular, único que no tiene presencia en la mesa de diálogo y, además, Lilian Tintori, activista de DDHH y esposa de su máximo líder, Leopoldo López, denunció que no tiene fe de vida López (recluido en la cárcel de Ramo Verde) desde el pasado viernes a las 2 p.m.

Sin embargo, oficialmente, el diálogo sigue en curso.

Rafael Hernández.

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