Las comunidades de waraos en el estado Bolívar están sufriendo los embates de la crisis: en sus comunidades abunda el hambre y el paludismo. Solo durante enero y febrero de 2018 se han registrado 5 casos de deceso por desnutrición y paludismo en una aldea en Cambalache, ciudad Guayana.

Esas aldeas fueron fundadas por indígenas desplazados por la crisis, lo que hace presumir que en sus zonas de origen la crisis sería peor aún.

En la aldea de Cambalache viven 545 waraos, la comunidad apoya abiertamente al régimen de Maduro. Sin embargo, denuncian que no tienen servicios básicos de agua ni electricidad, acceso a la alimentación ni medidas de salud pública para contrarrestar la epidemia de paludismo y VIH que los azota.

Albenis Flores (21), murió en la noche del 5 de febrero por razones no determinadas. Sin embargo aseguran sus familiares que fue diagnosticado con paludismo hace dos meses. Fue reiteradas veces a buscar tratamiento en el regimiento militar Core 8 y nunca lo obtuvo.

Su entierro es el 7 de febrero, en un ataúd improvisado con maderas y será enterrado en un área secreta en las cercanías del río Orinoco, ya que su familia no tiene recursos para costear el sepelio.

Juan Carlos Velásquez fue diagnosticado con paludismo hace un mes. Hasta el presente no ha recibido atención médica ni tratamiento. Es padre de dos hijos con visibles signos de malnutrición y parásitos estomacales.

 

Madres de la unidad de hemodiálisis del hospital J.M. de los Niños denuncian que este año han muerto al menos 6 pacientes, cuyo deceso estaría vinculado con la falta de mantenimiento de la unidad de diálisis.

Las autoridades del Hospital y del ministerio de Salud negaron solicitudes para aclarar las denuncias.

La madre y el paciente:

Ella tiene tres meses viviendo en el Hospital -asegura- por su hijo, que es un paciente renal crónico, estadio 5, desde hace siete años.

IMG_4838

El niño tiene tres meses dializándose y a partir de entonces se contagió de una bacteria llamada pseudomona eruginosa. Él tiene 14 años y llegó pesando 38 kilos. Hoy pesa 28.

Está deprimido, no duerme, no come, no quiere ver a nadie. Desde hace al menos una semana se llenó de laceraciones en la piel, burbujas y rastros de quemaduras. Los médicos presumen que le surgió el síndrome de Steven Johnson.

Este síndrome aparece, principalmente, producto de reacción alérgica a ciertos medicamentos o por transfusiones de sangre. Su madre asegura que fue producto de una infección tras la transfusión.

El pequeño no responde a estímulos externos. Se arremolina en sí mismo y apenas abre los ojos para constatar si pesadilla aun lo rodea (un habitáculo sin aire acondicionado, ruidoso, sin agua corriente con una pequeña ventana que da hacia los cerros que se enquistan en El Ávila).

IMG_4789

– Ey – le digo –  prométeme que cuando te sientas mejor vamos a jugar béisbol. Le digo entre dientes mientras (bajo autorización de su madre) hago registro fotográfico de su estado.

El niño levanta la mirada, por un segundo le brilla la pupila y, lentamente, sin fuerza, asiente.

IMG_4821

Lanza un quejido y acto seguido la puerta de la habitación chilla. Volteo y su madre me hace señas: debemos irnos porque una mujer de la Milicia se aproxima y si nos ve, ella se meterá en un problema y a mí, en el mejor de los casos, me quitarán el equipo fotográfico y seré agredido por las “autoridades” del hospital.

La máquina:

Las madres aseguran que las autoridades del hospital las impulsan a buscar otras unidades en otros recintos médicos. Pero el único en el país que debería estar capacitado para tratar niños es este.

También denuncian que los tanques de agua que surten a la máquina fueron finalmente limpiados (tras años sin mantenimiento) hace un mes.

“Ahí encontraron gatos y perros muertos, motores de carros, óxido, zapatos y mucha basura”, me asegura.

Con esa agua tratan a los niños.

A la máquina debe hacérsele mantenimiento una vez al mes y sólo se le hace cada ocho meses.

Las autoridades:

“Para ellos aquí no pasa nada”. Pero al denunciar el sexto paciente fallecido la Fiscalía fue al hospital.

“No nos quisieron dar la información sobre el mantenimiento”.

“Aquí no pasa absolutamente nada”, repite la madre.

El tratamiento:

Este joven toma 12 medicamentos. El hospital, según asegura la madre, le provee de dos.

“Los demás me los da alguna fundaciones, o me los mandan de afuera del país o a veces vienen donaciones. Pero en la farmacia no consigo ninguno”.

“Mi hijo – asegura con las lágrimas en los ojos y rabia en la voz – empeoró aquí”.

img_1742

El Guaire es el desagüe de la ciudad de Caracas.

Atraviesa las entrañas de la capital venezolana con sus 72 kilómetros de longitud. Fue prometido su saneamiento por la “Revolución” en 2005 por la entonces ministra de Ambiente, Jacqueline Faría.

Empeño su palabra en que los venezolanos podríamos bañarnos en él para 2014 y, para ello, se han aprobado y ejecutado recursos por el orden de los USD 1.000 millones.

En marzo de 2015, el viceministro de Ecosocialismo, Pascual Molinaro (según refiere un reportaje de El Universal), aseguró que el 95% del saneamiento del río dependía de la aprobación de un nuevo proyecto y que estaría listo para 2019.

No hay, actualmente, ninguna obra activa para su saneamiento.

Años después de la fecha sí hay venezolanos que se bañan en el río. No solo se bañan, viven de él.

img_1872

Además de fluir en su vertiente los desechos tóxicos, orgánicos, sólidos y líquidos de Caracas. También es la fuente de supervivencia de miles de venezolanos que, de cara a la crisis, buscan paliar la situación económica en sus aguas.

img_1385

Tras tres años de hermetismo oficial, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) proveyó a la sociedad venezolana de las cifras de pobreza en 2015. La ubicó en 33,1%.

Dos años después, en febrero de 2017, el vicepresidente venezolano, Tarek El Aissami informó (sin aval de estudios ni estadísticas disponibles públicamente) en su Memoria y Cuenta que la pobreza extrema se había ubicado en 4,4%.

Las cifras oficiales contrastan abrumadoramente con la realidad que inunda las calles venezolanas.

En reacción a las débiles estadísticas estatales, un consorcio de las principales universidades venezolanas, denominado Encovi (Encuesta de Condiciones de Vida) publicó en 2017 que en Venezuela se había alcanzado una cifra de 81,8% hogares en pobreza y que el índice de pobreza extrema habría alcanzado el techo histórico de 51,1% (pobreza de ingreso).

¿Cómo viven de El Guaire los más pobres?

En Las Mercedes, Petare, Chacaíto y Bello Monte se conforman en “familias”. Se cuidan entre ellos. Su jornada consiste en salir durante el día a recoger papel para reciclarlo y “coronar” (obtener a fuerza de astucia gratuitamente) botines en los basureros de los restaurantes. Al caer el sol, a las orillas del fétido río, lanzan en sartenes oxidados cueros de pollo, huevo crudo, pasta, arroz (en fin, lo que haya proveído el día) para alimentarse.

Sin cifras oficiales disponibles, la encuestadora Datanálisis ubicó en 2016 en 80% la escasez de alimentos básicos. La inflación en Venezuela, la mayor del mundo, fue de 830%.

img_1010

img_0793-copia

img_1224

El menjurje es denso y de fuerte olor. Se lo devoran entre las 10 o 15 personas que conforman las familias.

El aceite remanente lo conservan para cocinar otras sobras cuando las “coronen”.

Ve la historia de “El charlero”, quien tiene 2 años viviendo en el río:

El papel lo van almacenando durante toda la semana y lo mojan diariamente para que agarre más peso (y así ganarle un poco más). Luego, el sábado, pasan camiones para comprárselo.

Ve la historia de la pareja (no) casada de La Jungla:

Pueden devengar entre Bs. 10.000 y 35.000 semanalmente.

El sueldo mínimo en el país es de Bs. 40.638 mensuales (aproximadamente USD10 a tasa no oficial, ya que la compra de divisas internacionales está restringida y no es de acceso al ciudadano común, por lo que la economía gira entorno al cálculo del mercado negro).

img_1036

Estas “familias” duermen, se bañan y lavan su ropa en El Guaire.

En Caño Amarillo, Quinta Crespo, Antímano o Parque Central hay otros grupos pero estos no viven en el río: ellos se denominan “garimpeiros”.

img_1155

Son personas que desde la madrugada se lanzan a las aguas de El Guaire, armados de redes artesanales o sacos y vistiendo apenas unos shorts, para batir las telas y encontrar en ellas, algunos incluso con las manos peladas, alguna joya que posteriormente puedan vender.

No solo buscan oro, el botín más preciado y escaso, sino que también buscan otros metales como el bronce, el cobre o la plata.

img_1796

img_1906

En un día pobre pueden hacerse, según su testimonio, con Bs. 10.000 (aproximadamente USD 0,35) o con lo que comprarían un kilo de carne de primera o tres kilos de pollo o, al bachaqueo, porque en establecimientos comerciales no se consigue, otros productos de primera necesidad alimentaria como (con esos Bs. 10.000): dos kilos de arroz o tres kilos de pasta o tres kilos de harina de maíz.

Ve la historia de los garimpeiros de Caño Amarillo:

img_1993

En un buen día pueden ganar Bs. 100.000 (unos 35 dólares), batiendo las telas desde las 4 de la madrugada hasta las 4 de la tarde.

“Tres millones de venezolanos están comiendo actualmente de la basura”, denunció el diputado nacional Carlos Paparoni en el marco de una protesta a las puertas del ministerio de Alimentación el 8 de marzo.

“Con la cuarta parte de lo que el gobierno invirtió en los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) se hubiese reactivado la producción nacional”, advirtió Antonio Pestana, presidente de Fedeagro (Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios), en referencia a los USD 6 mil millones que habría invertido el gobierno nacional en un programa de subsidio alimenticio que propuso llegar a toda la población, cuyo arranque ocurrió en abril de 2016.

Más de 1.000 protestas por alimentos registró el Observatorio Venezolano de Conflictividad a partir de entonces, la mayoría relacionada con el rechazo a los CLAP, enmarcadas en sistemáticas denuncias de la irregularidad en la entrega, el elevado precio y la discriminación política que implicaron (solo se les vende a quienes simpatizan con el gobierno).

Sin embargo, muchos venezolanos sencillamente no tienen capacidad de costear siquiera los alimentos subsidiados que, al tenor, suelen ser extremadamente escasos. Estos son los que buscan en la mayor cañería del país, El Guaire, la fuente de su supervivencia.

Para conocer sus historias y testimonios en video, experimenta el siguiente interactivo:

La electricidad con la que hizo funcionar el dispositivo donde lee esto no vale lo que le cuesta. Usted, naturalmente, sabe ya eso.

El agua que se toma, tampoco.

A pesar de la profunda crisis de desabastecimiento alimentario y médico, esencialmente las cosas que adquiere para vivir no valen lo que cuesta.

Usted, naturalmente, sabe eso.

Sin embargo, cuál de nosotros, los venezolanos, estamos dispuestos a renunciar a esos “subsidios” a los que nos otorgamos el derecho, por defender uno que en efecto sí nos pertenece: el de la libertad.

¿Cuáles venezolanos? Yo no los veo, ¿Usted sí? Muéstreme.

Inocente, muy a la criolla, el que renuncie a usar servicios subsidiados, arroces regulados, ropas a precio preferencial por algo tan abstracto, inasible, como un derecho humano.

Ah pero esa culpabilidad, como sería lógico, tiene una condena: somos libremente esclavos.

Libremente porque en el momento exacto en el que decidamos que esta situación cambie, empezará a cambiar. Pero espere, inocente (muy a la criolla, de nuevo), el que tome la iniciativa. Así que al final todos terminamos siendo esclavos.

Porque encima somos culpables de esperar que el otro lo haga. Si salen los médicos a protestar, los maestros esperan. Si salen los maestros, los bomberos no son “inocentes”. Si salen los trabajadores del aseo, los estudiantes no van a pasar por “inocentes” tampoco.

De hecho es peor aún, porque si salen los enfermeros, no saldrán todos, saldrán los más “inocentes”. Porque esos inocentes (muy a la criolla) son los que arriesgarán que el Sebin los aprese, que los colectivos los agredan o que la policía o los militares los repriman. Pero otros enfermeros o docentes, bomberos o estudiantes, no saldrán, porque es más cómodo ser culpables en un país donde nadie es inocente.

Hubo algunos “inocentes” en este país que sí salieron a propiciar un cambio y hoy, en síntesis, están presos o muertos.

Porque en un país que, utópicamente, fuera de inocentes y no de culpables, muy probablemente el que no saliera a generar un cambio sería el que estuviera preso o muerto y no literalmente. Sino preso de su conciencia o muerto en sus derechos.

Aquí, en este país de culpables, es al revés.

Culpable el líder político que impulsa sus acciones (y arrastra en ello a incautos) motivado por sus intereses personales.

Culpable el “intelectual” que se arroga la facultad de hablar por una gente que no sale a conocer en las colas de comida ni en los hospitales.

Culpable el que hace las colas para comprar “lo que haya” y es partícipe y cómplice de la violación de su derecho a vivir.

Culpable el impasible y también, y ahí sí que estamos todos, los que volvemos “inocentadas” todas y cada una de las desgracias que vivimos para convertirlas en chistes y compartirlas en cadenas de Whatsapp, tweets, posts, etcétera.

Feliz día de los inocentes a un país de culpables.

De lado y lado satanizan la violencia, la rechazan y desconocen, aún cuando proviene de su propio seno y, aún más, genera el tipo de presión social que sacude a este país. Somos así como país, respondemos ante lo crítico, a la ebullición instantánea, más que a los procesos de mediano o largo plazo.

IMG_9865

Y de ese mal se encarga la violencia. Cuando el chavismo quiere dar un mensaje e incrementar el nivel de impacto acude, aunque no abierta pero sí implícitamente, a la violencia a través de su neolengua al mejor estilo de 1984 (George Orwell). O a través de los colectivos armados y, en habitual instancia, a la actuación sistemáticamente represiva de las fuerzas de seguridad (GNB, PNB, CONAS, Sebin, etc).

IMG_0146

Entonces a su interlocutor (la oposición a veces, su propia base otras) le queda muy claro el mensaje.

Por otro lado, la misma oposición ve día a día desmoronarse el ímpetu de sus demandas ante las acciones pacíficas que emprende, como el volanteo, los pancartazos y las asambleas de ciudadanos. Pero basta que (planificándolo o no) una manifestación tranque calle o genere disturbios violentos, entonces sí cumple el objetivo: que se escuche su mensaje y genere un impacto masivo.

IMG_9909

Además, ¿No es acaso la violencia el proceder último ante una situación en la que el derecho a la vida, a la salud y a la convivencia se ve absolutamente restringido? ¿No estamos en las circunstancias que ameritan este proceder último? ¿El oficialismo (no el chavismo, que sufre tanto como la oposición) ha dado siquiera, en 17 años, una muestra de responder ante la pasividad o el pacifismo? ¿Estos han traído, en 17 años, resultado alguno?

IMG_0189

Entonces la violencia sí va. Es una válvula de escape. El que tira la piedra está expresando un descontento que no puede expresar en una carta, en una pancarta, en un “sentón”, no será recibido por institución gubernamental alguna ni será tomado en cuenta por líder político alguno, de ningún bando.

IMG_9961

La violencia sí va como parte de un todo, es un elemento más y ni siquiera lo es transversal, ni esencial en todo proceso de conflicto social, pero en el actual sí.

No como un proceder único, pero es parte de la lucha que se está fraguando.

IMG_9882

Entonces de lado y lado se sataniza en lugar de orientarla positiva o efectivamente para disminuir sus daños colaterales o convertirla, incluso, en un acto de no-violencia.

Y este 1 de septiembre, el día de la Toma de Caracas, no iba. No tenía lugar, estaba fuera de contexto y sintonía.

La gente entre sus principales razones (no la primera, la primera es apatía e impasibilidad) para no responder a la convocatoria opositora es el miedo al aparato represor del Estado. Entonces la estrategia de la MUD era la correcta: empezar a generar presión de calle y derrotar ese aparato represor al no darle terreno de provocación. En un eventual punto estratégico, cómo no, cabría la violencia (no como todo, ni como elemento fundamental, pero sí tendría su lugar), pero no hoy.

Hoy la prioridad era recobrar no la calle, sino la confianza y aminorar el temor.

IMG_0283

Y desde la conciencia cívica el manifestante tenía que saberlo al asistir a la Toma de Caracas y en algunos focos no fue así. No era su día.

Esta es la primera entrada de un ensayo periodístico para documentar el camino de Venezuela en el 2016, cuando la crisis política, económica, social y humanitaria se recrudece exponencialmente cada día.

El país pisa la mitad del 2016 y se registran en promedio 19 protestas diarias por escasez de alimentos y medicinas.

Otro dato relevante es que a partir del jueves 9 de junio las protestas han devenido en enfrentamientos armados.

En Petare, Mesuca, Mariches, La Urbina y Palo Verde se registraron conatos de saqueo, trancas de calle, represión de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana.

petare 09 jun

El viernes 10 de junio la zona popular de La Vega se fue a protesta violenta y devino en enfrentamientos armados, en los que resultó muerto un conductor de bus, un oficial de la PNB y otro de la GNB heridos. Todo empezó como una manifestación por #Hambre y terminó en balacera.

IMG_2847

IMG_3046

IMG_2968

En simultáneo, en la población de Cariaco, estado Sucre, una manifestación que exigía el abastecimiento de alimentos en redes públicas resultó en una fuerte represión de la GNB y PNB con armas de fuego. Hubo once heridos y un muerto.

Para este 12 de junio, la localidad de Cerezal mantiene cerrado por tercer día seguido la Troncal 9, vía interestatal que conecta a Cumaná con Carúpano y el estado Monagas, en rechazo a la acción represiva.

65996cariaco

A grandes rasgos, desde inicios del año las protestas se han sencillamente intensificado. El temor de saqueos y estallidos a gran escala enervan las salas de redacción, por lo que la corresponsalía nacional e internacional se mantiene en patrullaje y monitoreo constante de la situación.

Esto ha desencadenado una acción gubernamental altamente represiva contra la prensa, como se pudo observar el pasado 2 de junio, en la avenida Fuerzas Armadas, en la que detonó una protesta popular en rechazo a los CLAP (enmarcados en el tercer Estado de Excepción autoaprobado por el presidente Nicolás Maduro durante el año en curso).

Esto sucedió ese día:

Volviendo a la medida gubernamental de los CLAP, la percepción de rechazo en las calles es muy elevada.

 

Así como también la fuerza con la que el gobierno venezolano la ha ido implementando:

La oposición venezolana, enfocada en impulsar un Revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, no ha logrado capitalizar el ingente descontento popular y no tiene representación popular masiva en sus convocatorias. Tampoco ha consolidado, lejos está de hacerlo realidad, el Revocatorio.

IMG_4809

José Díaz, ávido por contar su historia, su dulce penuria. Dulce porque no ignora su condición marginal, dulce porque con una luminosa sonrisa cuenta no cómo no consiguió sus medicamentos, sino cómo su familia movió cielo y tierra para conseguírselos. Dulce porque no es que el catre que ocupa en el Hospital Simón Bolívar, en El Algodonal, no es el adecuado para su edad y condición; dulce porque la devota abnegación de las enfermeras le regalan vida al poco tiempo que le queda de esta. Dulce porque no es que su dieta no cumple con los requerimientos mínimos de proteínas para mantenerlo fuerte y sacarlo de su evidente desnutrición; dulce porque encaleta frutas en su mesa de noche y no duda en ofrecérselas a dos periodistas que se metieron en los tejidos lúgubres de la filicida ciudad de Caracas a ver si en efecto hay o no una crisis humanitaria en el país.
Pronto llegará el reportaje sobre los hospitales en Venezuela y no será José, ni Ricardo Molina, ni José Manuel Olivares, ni Eugenia Sader ni Nicolás Maduro o Leopoldo López quienes determinarán si tal crisis existe o solo son “dificultades” de la Revolución.

Rafael Cadenas WEB

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

 

Poema de Rafael Cadenas (1963) / Retrato de Rafael Hernández (2015)

Son lo que uno diría sin mucho pensarlo pero sí atinarlo “gente de bien”.

Se mantienen fieles y leales, ciega e irracionalmente, al proceso revolucionario emprendido por Hugo Chávez en los albores del siglo XXI.

Viven en condiciones infrahumanas, luchando día a día, hora a hora y minuto a minuto por salir de una situación de cerco absoluto.

Están a la merced de los insondables designios del Ministerio de Vivienda y Hábitat, del cual han visto desfilar al menos 3 ministros prometiendo una solución definitiva. También han visto dos presidentes y “miles” de políticos que prometen y no cumplen.

Son familias que vivían en zonas de alto riesgo. Vieron sus hogares ceder ante la inclemencia de la lluvia y, cerro abajo, rodar sus enseres, sus historias y la calidez de sus “cuatro paredes”.

Ahora ocupan “refugios temporales” que han visto pasar las navidades sin que sean reubicados. Casi todos coinciden en que ni siquiera desean una casa regalada, sino facilidades de pago para acceder a ella.

Son los olvidados de la Revolución (docentes, comerciantes, amas de casa, señoras de servicio, obreros o estudiantes). La Revolución; un proceso político que se izó con el estandarte de extinguir la exclusión y terminó creando una peor de la que “subsanó”, una grotesca, inhumana, hilada bajo la nostalgia y la frustración de la palabra empeñada y dilapidada infructuosamente.

IMG_4021 copia IMG_4029 copia IMG_4038 copia IMG_4062 copia IMG_5949 copia IMG_5950 copia IMG_5957 copia IMG_5978 copia IMG_5982 copia IMG_5987 copia IMG_5990 copia IMG_5997 copia IMG_6028 copia IMG_6045 copia IMG_6051 copia IMG_6076 copia IMG_6103 copia IMG_6122 copia